Si algo le pasara a ella, una parte de mi moriría al instante. No quiero
pensar que sería el mundo si ella no estuviera, sin sus risas, sin sus
sarcasmos y sus collejas que nunca hacen daño. No es consciente de lo mucho que
vale, de lo grande que es. Podría comerse el mundo si quisiera, incluso
controlarlo, pero es demasiado buena para eso. Su sonrisa para tormentas, su ímpetu
derriba murallas y su fuerza consigue levantar hasta a la persona más
desgraciada. Es inteligente, preciosa y sarcástica
como nadie. Tenemos una conexión muy especial, cada una forma gran parte de la
otra, nos entendemos con solo mirarnos y nos extrañamos cuando no nos vemos. A
veces no nos soportamos pero esto pasa tan pocas veces que es totalmente
irrelevante. La quiero muchísimo y ni mi mente ni mi corazón conciben perderla.
Ella es mi hermana, compartimos sangre sí, pero no es solo eso. La familia no
tiene porque llevarse bien, al fin y al cabo cada persona es un mundo y es muy
extraño congeniar con caracteres opuestos al tuyo. Lo nuestro va más allá de la
sangre, conectamos psíquicamente. Sin lugar a dudas es y será lo mejor que me ha pasado en la
vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario