Vagando entre suspiros dirige su mirada al horizonte, se ha perdido. Todas las calles parecen iguales, lo único que cambia es el nombre. Por alguna razón esta situación no le disgusta, es más, se siente aliviada. Hace rato que sus pensamientos han desvanecido, dejando paso a una paz deseada y inesperada a la vez. De repente encuentra una pequeña cafetería, los colores la absorben y la capturan, decide sentarse y concluir allí un mal día. Luego ya se preocupará por como volver.
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