miércoles, 24 de octubre de 2012



Quiero soñar caminando, imaginar durmiendo y reír en sueños. Dejar de soñar con desdichas incontroladas y con tropiezos constantes. Que me duele la vida y el no saber tratarla como se merece. Quiero chillar sin parar y reír hasta caerme, volar con el pensamiento y flotar de noche. 

lunes, 22 de octubre de 2012

“Decía tía Sara, la malintencionada y sagaz observadora, que yo no quería a la gente, que me enamoraba de la gente.” 

Esther Tusquets

sábado, 20 de octubre de 2012

Tan furtivo como un amor de tren

Dos miradas que se cruzan durante segundos, quizás minutos. Dos desconocidos que conectan, espectantes,  imaginando la vida del otro a través de sus gestos. Se rozan sin querer pero a la vez lo desean, será breve, todo finalizará cuando lleguen a su destino. La gente viene y va pero ellos siguen conectados. Ya falta poco, en breves instantes se acabará, pero ya habrán imaginado una vida juntos. El conductor anuncia la parada de él, el vinculo se rompe. Ella sonríe y sigue con su trayecto, deseando que aparezco un nuevo amor de tren.

viernes, 19 de octubre de 2012

Hoy explotaré esta canción hasta que mis oidos digan basta.


Corre. Alejada de todo. La adrenalina invade cada recoveco de su cuerpo. No entiende lo que le pasa, lo único que quiere es correr, sentir como el aire choca contra sus mejillas, como una fuerza interior sale a la luz.  Ahora puede con todo. Sigue, evintando el contacto con lo gente. Tropieza, le duele, se ha hecho daño, pero eso no la detendrá. Seguirá hasta que sus piernas flojeen, hasta que halla sacado toda la rabia acumulada, hasta que ya no lo resista más. Entonces seguramente chillará y volverá a empezar igual que una bateria recargada.

domingo, 14 de octubre de 2012

Vagando entre suspiros dirige su mirada al horizonte, se ha perdido. Todas las calles parecen iguales, lo único que cambia es el nombre. Por alguna razón esta situación no le disgusta, es más, se siente aliviada. Hace rato que sus pensamientos han desvanecido, dejando paso a una paz deseada y inesperada a la vez. De repente encuentra una pequeña cafetería, los colores la absorben y la capturan, decide sentarse y concluir allí un mal día. Luego ya se preocupará por como volver. 
No me exijas más de lo que puedo darte.
Me ahogo.
Me cierro.
Me enfrio.
Me duele.

viernes, 12 de octubre de 2012

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo. Aristóteles